Ya le dieron el alta al Rey. ¡Ya podemos volver a ser monárquicos! Si es que en realidad es buena persona. El hombre, tirando de improvisación —¿acaso alguien duda de su sinceridad?— se ha disculpado ante los medios de comunicación ayudado por dos muletas, como un ciudadano cualquiera. Ha dicho que está deseando recuperar la actividad, tanto, que a buen seguro tomará cartas en la crisis de Repsol. Con su talante y su buena mano para las relaciones internacionales, en un par de días disfrutaremos de barriles de crudo a precio de coste, ocho mil millones de euros a repartir entre los pobres y bolsas de supermercado gratis.
